El cliente pidió un cambio y nadie sabe si se aprobó.

Cuando hay más de una persona moviendo un encargo, lo que falla no es el trabajo: es saber en qué punto está.

La propuesta la escribe una persona, el cliente responde a otra y quien factura se entera al final. Las revisiones llegan por correo, por chat y en una llamada, y la versión aprobada acaba siendo la que alguien recuerda.

Qué cambia en tu semana

Cada propuesta se redacta con el criterio de quien la escribe
Una base común que cada quien adapta
Las revisiones llegan por tres canales distintos
Los cambios se piden sobre el propio documento
El estado del cobro lo sabe sólo administración
Cobrado, pendiente y vencido a la vista

Lo que deja de estar repartido

  • Clientes y proyectos activos
  • Propuestas y sus versiones
  • Aprobaciones y peticiones de cambio
  • Estado de cobro por encargo
Un cliente revisa la propuesta desde el enlace privado, con las opciones de firmar, solicitar cambios o rechazar
Una agencia manda la propuesta de una campaña. El cliente pide ajustar dos entregables desde el enlace; el equipo actualiza el documento y recibe la firma sobre la versión nueva. El adelanto se registra el mismo día y el saldo queda visible para quien lo necesite.

Empieza por donde más te aprieta.

No hace falta montar el proceso entero el primer día. Un documento bien enviado ya cambia la conversación.

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